UNA MUERTE ANUNCIADA

Po si amiguetes, nuestra cámara que tantas alegrías nos ha dado, ha fenecido con las botas puestas. Sus últimos  estertores los dió  cuando BEN AL LADIN se plantó de nuevo frente a ella y fue una emoción excesivamente fuerte para su débil maquinaria.

Hacía tiempo que se venia quejando del uso y abuso al que la sometíamos, no supimos comprender a esta compañera fiel que siempre estuvo a nuestro lado en los inicios de nuestra carrera cortometrajista.

Derramemos una lagrima por su alma, snif snif